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Museo Cibernético de Haciendo Punto en Otro Son
Este documento cibernético tiene el propósito de diseminar la contribución cultural aportada por Haciendo Punto en Otro Son a la sociedad Puertorriqueña.
Grupo Puertorriqueño de Nueva Trova

 

 

Por más de 39 años, Haciendo Punto en Otro Son ha enaltecido la cultura puertorriqueña. Integrantes del grupo musicalizaron poemas y escribieron sus propias canciones que forman parte integral del folklore Boricua. El grupo se ha distinguido por el intercambio cultural con otros países. El colectivo es responsable por propagar en Puerto Rico la Nueva Trova procedente de países Latinoamericanos y Caribeños.

 
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  UN JUNTE AFORTUNADO
           
  (1975 - 1978) por Irvin García

“¡Esto es un junte afortunado!” vociferó Miguel Ángel Suárez luego de presenciar el espectáculo Haciendo Punto en Otro Son. Era la primera presentación, en el Café-Teatro La Tea, en el Viejo San Juan, allá para octubre del 1975... continua

(1978 - 1986) por Iván González Aulet

En 1977 ya prácticamente todo Puerto Rico cantaba un nuevo son. La nueva canción lograba una madurez para muchos inesperada, para otros tantos era producto de un largo trabajo musical que abarcaba desde la Canción Protesta hasta los departamentos de música de las universidades donde pulíamos nuestras destrezas. No es por mera casualidad que surgen paralelamente muchos grupos reinterpretando nuestra música folklórica vía esta Nueva Canción.

Haciendo Punto vino a reclamar, por todos nosotros, su posición en el gusto popular y a encontrar una merecida difusión en los medios masivos. Allí muchos músicos vimos el reflejo, o la continuidad, de un movimiento que se incubaba desde años atrás. Por esto también la gran importancia que tuvo, para que más de quince músicos lo trabajaran, lo hicieran suyo, trajeran grandes aportaciones, así como llevaran parte de estas experiencias a sus futuros proyectos, algunos de los cuales forman parte hoy de nuestro ambiente artístico.

Este “Junte” se convertía en una familia que, más que de sangre, era de música y vivencias. En 1978 comenzamos a entender como colectivo y familia la inminente posibilidad de cambio en el personal y a verlo de forma positiva. Cada nuevo artista que se integró trajo su particular estilo e interés que se transformaba en nuevos bríos y variedad para el trabajo musical. Así cambió repentinamente el grupo en cuestión de meses.

Ya se había integrado Ileana "Nana" Latorre, sacada del ambiente universitario con su dulce personalidad y flauta (y que nos recordó tanto nuestra común historia latinoamericana con el sonido de quenas, zampoñas y maracas venezolanas), cuando surgió la invitación, como parte de la delegación puertorriqueña, al Festival Mundial de la Juventud. Y allá fuimos.

José Vallejo nos acompaño en este viaje y por los ocho aňos subsiguientes, con su sabor tanto en las congas, y su imbatible sentido del tiempo y responsabilidad. Del viaje al Festival en La Habana trajimos inolvidables experiencias y la idea de integrar a los teatreros músicos de gran capacidad y un inmenso deseo de trabajar. Nena Rivera, con su energía, su voz y dedicación vino a ser eje importante hasta el mismo Punto Final. Y Jorge Arce, el ponceño que nos trajo el sabor a plena del barrio Bélgica, sus composiciones y ese elemento bailable que revolucionó la tarima.

Con esta sangre nueva nos enfrentamos a nuevos proyectos como el concierto en el teatro Tapia, Travesía y un especial de televisión del mismo nombre. En ambos fue importantísima la confianza y apoyo solidario de Taller Estudio, equipo de co-producción dirigido por Fernando Aguilú y Quique Benet.

El gran reto de producir un disco nuevo, que diera continuidad al éxito de La Muralla, pero con la personalidad actual, lo aceptamos. Así surgen Cantar es Vivir, Isla Nena, Borinquen es bella y rica, en el disco que llamamos “el Azul”.

Ya consolidados, el año 1979 nos recibe con el próximo reto de trabajar junto al Ballet de San Juan, para unir por primera vez el género de Ballet a la música campesina y la Nueva Canción en el espectáculo Tierra, Tierra. Aquí nuestro Jorge creó una adaptación de un cuento de José Luís González, con su Melodía en el caño, donde además actuó y coreografió el cuento con la participación de exponentes de la música afro antillana boricua. Esto luego formó parte de un ambicioso concepto de disco doble en nuestro álbum Tierra, Tierra, y otros Cantares el cual contó con veinticuatro temas y tomó casi 200 horas en grabar. De este se escucharon mucho en la radio Melodía en el caño y El Alacrán Colorao. Pero el año no terminaba y nos fuimos a nuestro segunda gira del año a Estado Unidos y a regar semillas en otras fronteras cuando Méjico nos recibió bailando al son boricua en Puebla, Coyoacán, La Peña Morelos, D.F..

Cerramos el año con un moderno concepto de espectáculo en el teatro Matienzo, que llamamos En Movimiento, reflejándose nuestra inquietud y una actitud musical aún más dinámica.

En el 1980, nuevos galardones apoyando el trabajo surgen como Premios Diplo, al grupo musical y a la aportación artística del maestro Lorenzo Homar, cuando realizó la pintura que engalanó la carátula de Tierra, Tierra…

Aunque ya teníamos un Agüeybaná (1977), ahora La Asociación de Cronistas del Espectáculo (ACE) premia en Estados Unidos el esfuerzo de Travesía como especial musical del año en Nueva York.

El reclamo a trabajar fuera de Puerto Rico aumentaba y se produce nuestra más prolongaba ausencia del país cuando por cuarenta y cinco días estuvimos “haciendo punto” en las áreas de mayor concentración de boricuas y latinos en EEUU. También nos reclamó otro país latinoamericano que nos invita, junto a grupos de Argentina, Méjico y Nicaragua en una serie de importantes conciertos llamados Música de esta América. La experiencia de la invitación cubana de Casa Las Américas nos ayudó a pensar más en Puerto Rico como el pueblo latinoamericano que siempre ha sido.

 

Haciendo Punto en Otro Son

 

Estas experiencias y el ensayo Nuestra América de José Martí, las volcamos en un concierto que llamamos Son de la América Nuestra en agosto del ’80 donde incorporamos nuevos experimentos musicales uniendo quenas, guitarra eléctrica, bombo legüero, cuatro venezolano, zampoñas y todo eso que nos sonaba a América.

Ese año, se nos consignaron también la musicalización de un segmento del documental-largo metraje “A Step Away”, para el cual se compone e interpreta colectivamente la canción Todos los Pueblos como un bembé antillano en la Villa Olímpica.

Siguiendo la usual práctica de grabar un disco sobre el repertorio del concierto, hicimos nuestro sexto disco larga duración (LP) titulado Son de la América Nuestra, cuyo mayor éxito en Puerto Rico y otros países fue Eternamente Yolanda del cubano Pablo Milanés.

Después de un año de tan intenso trabajo, viene algo que ha habíamos previsto y veníamos planificando. Esa vez Silverio, último de los fundadores y puntal artístico, junto a Nana, deciden finalizar su trabajo con el grupo trazándose otras metas individuales. No es por casualidad que el sexto disco no tenga fotos ni enfatice en miembros de Haciendo Punto, sino en su “Personal”. Tampoco que Nena, Jorge y yo tomáramos más participación en el espectáculo. Aún así nos enfrentábamos a la disyuntiva de mantener la credibilidad y honestidad en un taller que nos pertenecía ya a todos.

Siempre reflexionamos y consideramos que no se podían sustituir figuras o personalidades a su salida, porque cada persona traía y se llevaba mucho de sí con el punto… Pero como el moriviví, en 1981, el punto renace con nuevas alternativas. Se integra de lleno el maestro Millito Cruz con su cuatro “templao”, su guitarra, su voz y sobre todo su experiencia musical, trayendo nuevos arreglos para nueva música; además del sabor mulato de Rayda Cotto, con sus composiciones, su flauta y habilidad musical en muchos órdenes… Y se comienza a cocinar con nuevos ingredientes este sabor a son que ya en su punto sabroso nos regresa a Estados Unidos de gira y se traduce en un nuevo concierto con el sugestivo título de Como el Moriviví. El contrato con la casa disquera terminó y esta vez produjimos nosotros el disco Moriviví. Además, acostumbrados a trabajar continuamente, aceptamos largas temporadas en Tetuán 20 y Greenhouse, que para entonces eran buenas alternativas de trabajo nocturno.

Por último, ese año “Paché” Cruz, otro baluarte decide continuar estudios y radicarse cerca de sus tres hijas en Estado Unidos, por lo que deja el grupo después de una fructífera labor de cuatro años. Ya se vislumbraban dificultades económicas y Millito también se va del grupo dejando, en el 1982, el camino expedito a dos talentosos músicos cagüeños.

Pedro Guzmán trajo su innovador cuatro, su concepto y energía por los cuatro años venideros… También nos trajo a Cuqui Rodríguez, maestro del piano y arreglista justo con la gran calidad musical e interpretativa necesaria para esta etapa que se acercaba. Con ellos a trabajar, que esto era lo único que provocaba “afinque” y mantenía la vigencia con la música, con nuestro público y los nuevos tiempos. Tocamos desde el mismo día de año nuevo en el 1983 y empezamos a explorar más el medio televisivo, participando semanalmente en un programa (de televisión), para el próximo año hacer una corta temporada de Haciendo Punto y más, programa propio para la exposición de la Nueva Canción local e internacional.

Acostumbrándonos ya a la nueva química de miembros del grupo, Jorge decide irse a Boston a terminar sus estudios en teatro musical, con la única suerte que desde hacía un año yo trabajaba en un grupo para niños con un talentoso artista, que componía, reunía las cualidades de personalidad, voz y sentido del espectáculo, como para llenar la vacante…Era José Vega y su labor quedó demostraba en los últimos trabajos.

Con mucho esfuerzo y gran unidad familiar, grabamos y produjimos el último de nuestros ocho discos con el optimista nombre de Llegaremos. Traduciendo experiencias vividas, componiendo, arreglando, cantando…sintiendo, pusimos todo nuestro corazón y talento en este disco y en la continuidad de otros proyectos artísticos como Haciendo Punto 9 años en otro Son. Este fue un significativo concierto donde conmemoramos nueve años de fundado el grupo y contamos con la participación especial de Silverio, Josy e Irvin dando un espaldarazo solidario al punto que ellos habían creado. También participaron Sunshine Logroño e Iván Martínez, precursores también de la Nueva Canción y amigos del punto. Una verdadera fiesta en escena que fue grabada y trasmitida por televisión.

En nuestra inquieta búsqueda, tuvimos una gran oportunidad, auspiciado por el departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, de crear música sobre la obra de Luís Palés Matos. Una docena de canciones, el descubrimiento de parte de la gran obra del poeta con un especial y verdadero trabajo colectivo fue el saldo de dicha experiencia. Ese posible disco, así como otros proyectos quedaron en el tintero.

El solo pensar en la idea de un punto final enredaba las emociones. Combinábamos una sensación de vacío al saber que un mañana despertaríamos sin tener este sonido tan importante en nuestra vida; sin donde hacer punto…pero surgía la satisfacción de haber trabajado duro dando lo mejor y más honesto de nosotros, no como regalo sino como deber para con nuestro país que también es un junte afortunado.

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