Museo Cibernético de Haciendo Punto en Otro Son   Information in English is found at wikipedia.org

Este documento cibernético tiene el propósito de diseminar la contribución cultural aportada por Haciendo Punto en Otro Son a la sociedad Puertorriqueña.
Grupo Puertorriqueño de Nueva Trova

  Por más de 30 años, Haciendo Punto en Otro Son ha enaltecido la cultura puertorriqueña. Integrantes del grupo musicalizaron poemas y escribieron sus propias canciones que forman parte integral del folklore Boricua. El grupo se ha distinguido por el intercambio cultural con otros países. El colectivo es responsable por propagar en Puerto Rico la Nueva Trova procedente de países Latinoamericanos y Caribeños.
 
 
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Un Junte Afortunado - continuación (1975 - 1978) por Irvin García
 
Silverio reclutó a Josy Latorre para que fuera la voz femenina del proyecto. Josy venía desarrollándose como cantante interpretando las canciones de Sylvia Rexach con Tuty Umpierre en la guitarra y como vocalista del grupo La Puerta en distintos Café-teatros.

Luego de trabajar algunas canciones, se les hizo evidente la necesidad de percusión. En el Departamento de Música de la Universidad de Puerto Rico, donde hacía mi concentración, Silverio se me acercó para que integrara la sección de ritmo. Mi experiencia reciente había sido con el grupo Tanamá, donde cantaba, tocaba percusión y componía alguna que otra canción. Este grupo se había dado a conocer en los cafés, círculos universitarios y en dos conciertos en salas de teatro de la capital: “Y Despierta el Coquí” y “Bajú Caracol”.

Por invitación de Tony, Nano Cabrera completó el “junte”. Nano comenzó tocando guitarra eléctrica con un grupo de música rock para luego tocar el bajo eléctrico en el grupo que acompañaba al dúo Nelly y Tony.

La naturaleza y tranquilidad del barrio Caimito conformaron la integración y tónica de los ensayos. El trabajo de taller fue la forma espontánea de integrar las distintas ideas, inquietudes y tendencias musicales de cada cual. La experiencia de cada uno de haber participado en grupos donde se cantaba en conjunto la armonizó Tony Croatto.

Contábamos con las voces correspondientes al coro tradicional, Silverio, de forma natural daba el registro profundo de un bajo. El que suscribe, Irvin García, registraba un barítono y exploraba terrenos de tenor. Tony, un tenor de voz fuerte y elástica, aventurado en el registro de los contraltos. Josy, una soprano natural con afinación definida. Y Nano Cabrera con un falsete por encima de todos, arriesgado en las alturas donde el violín es rey. El trabajo vocal fue sin duda un sello de marca que caracterizó el trabajo y sentó las bases para desarrollar un estilo.

En esos años se había desarrollado un movimiento fuerte en pro del rescate de nuestra música autóctona. Así pues, la música típica acepta la invitación de las diez cuerdas de un cuatro puertorriqueño recién estrenado (de oído) por Silverio Pérez. Ese acercamiento amoroso y comprometido con la música típica puertorriqueña fue otro elemento de peso que definiría el estilo propio y que sirvió de inspiración para que muchos jóvenes se aventuraran a organizar grupos musicales siguiendo esa tendencia.

La música de la montaña fue respetada en esencia y en forma. Por otro lado, se integraron elementos e instrumentación de la música costera, lo que la enriqueció en colores. Ahí nuestra aportación en los ritmos y la percusión. La incorporación del trabajo percutivo como concepto amplio mediante la utilización de todo tipo de instrumentos de percusión y efectos, además de los tradicionales, en función de la música y sus ritmos, también quedó para el estilo.

El elemento lírico encontró en la décima la forma de hacer punto y hubo taller para rato. Poesías de Juan Antonio Corretjer y Luís Lloréns Torres se conjugaban para cantar mensajes de afirmación, de manera refrescante. La influencia de estos poetas es la que se entera del problema de aquel señor que mientras ensillaba su caballo, su amada se echó a llorar; tema de una cuarteta que Corretjer había recogido en el llano venezolano y que fue “decimada” por Silverio en la canción “Ensillando mi Caballo”, que entre otras de corte típico componían aquel espectáculo.

La selección de temas de la Trova Cubana y Latinoamericana completó el espectáculo llamado Haciendo Punto en Otro Son. En el montaje de estas canciones Nano Cabrera hizo su aportación. Su acercamiento al bajo eléctrico proveía la base para los acordes, establecía el patrón rítmico y a la misma vez coqueteaba con melodías de sonido grave y profundo, lo que también le daba un sonido especial al “decir cantando” que proponía esa primera presentación.

La nota romántica la impuso con naturalidad Josy Latorre. Su compromiso con la interpretación, la afinación y su actitud crítica ante la selección de números (canciones) influyeron favorablemente para lograr un repertorio balanceado.

Una última característica completaba la proyección de un estilo propio: La participación de dos o más personas como solistas en una misma canción. Esto nos obligaba, sin querer queriendo, dado los registros vocales, a modular la canción al tono de la persona que cantaba cada parte de ella. Así, una canción pasaba por dos o tres tonos diferentes, lo cual la hacia musicalmente interesante y proponía al oyente el tránsito por distintos estados de ánimo.

Este “junte afortunado” se reunió para cumplir con dos fines de semana en La Tea. No teníamos el nombre para el espectáculo y le pedimos a Emmanuel (Sunshine) Logroño una sugerencia. El sometió Haciendo Son En Otro Punto, título que barajamos en taller hasta quedar como usted lo conoció. Lo que fue el nombre para un espectáculo, el público lo registró corno el nombre oficial del “Junte”. Lo que fue un compromiso para dos semanas se convirtió en uno de diez años.

En el verano de 1976 hacíamos nuestra primera grabación en el pequeño estudio de ocho canales de Tony Croatto. Este disco, que se conoció como “el disco blanco”, contiene el repertorio de aquel primer espectáculo: Ensillando mi caballo, En la vida todo es ir, Vida campesina, Música y Verde luz, en los aires de música típica; Mujer de veintiséis años y Preludio/Agüeybaná, al estilo balada rock; Ríe y Bosteza, Masa y Los caminos, de la Trova Cubana: y el Boleró y Tango de vestimenta interiori, ambos de corte satírico. Este disco vendió muchísimo, pero nunca supimos cuánto pues con él conocimos las dificultades de los artistas con las casa disqueras.

Penetrar la radio, que no era tal especializada como ahora, fue nuestra meta inmediata. En específico, queríamos que nos programaran en WKAQ-AM, que era la emisora más escuchada y más poderosa del área metropolitana. Pero, dato interesante, donde primero se escucharon nuestras canciones fue en el suroeste. La aceptación del público para nuestras presentaciones, más el respaldo sólido de las emisoras de Ponce y Mayagüez, obligaron a la radio metropolitana a incluirnos en su programación. Ya para noviembre de ese año Ensillando mi caballo y Vida campesina ocupaban los primeros lugares en la programación radial de toda la isla.

En anticipación a la segunda grabación, a algunas canciones se les añadieron melodías de flauta, vocales y percusión, elementos que no estaban en las presentaciones en vivo. En nuestro empeño por reproducir lo más fielmente posible lo que el público escuchaba en el disco, integramos a José “Chiqui” García para proveer esos elementos. La integración resultó positiva, pues “Chiqui” García se acoplo a la dinámica y aportó fuerza agresividad con su flauta y percusión, aportación que sería más notable en los montajes por venir.

Un Abajito y Queriendo, especial para la televisión producido y dirigido por David Ortiz, fue el escalón intermedio entre el “disco blanco” y el segundo, titulado Oubao Moin. Este especial incluía varias canciones del primer disco y otros que habíamos sumado a nuestro repertorio, entre ellas el poema de Juan Antonio Corretjer musicalizado por Roy Brown, Oubao Moin.

Fue este disco el que más tiempo nos tomó grabar. Más de dos meses de trabajo diario. El resultado, en términos artísticos, superaba al anterior. Pero en términos comerciales fue un desastre por varias razones.

Una de ellas fue que al momento de promocionarlo el grupo sufrió un cambio de imagen por la salida de Tony Croatto, una de las figuras más conocidas y una de las voces principales en el trabajo de ese disco.

La situación nos planteó un reto porque después de mucho sacrificio por mantener el proyecto en movimiento y la responsabilidad ante el público, no podíamos ni queríamos dejarlo caer. Ante el vacío de la figura, la voz y la guitarra de Tony, decidimos probar suerte incorporando un piano para suplir la armonía que proveía la guitarra, yo vendría al frente en las congas con más responsabilidad en los vocales y traeríamos a alguien para la batería.

Al piano se “juntó” José “Paché” Cruz, adición que resultó afortunada pues “Paché” tocaba además de guitarra, el cuatro boricua y el tres cubano. En la batería se sentó Bobby Reverón, compañero de labores del grupo Tanamá, con mucha experiencia en le género del jazz pero poca en ritmos latinos.

Así cumplimos varios compromisos que pasaron sin pena ni gloria. Ante la situación, Nano no quedo muy satisfecho y decidió abandonar el grupo para incorporarse al nuevo trabajo que preparaba Tony. En ese momento también prescindimos de los servicios de Bobby Reverón.

Conocí a Iván González Aulet tocando en un Festival de Claridad con el grupo Abayalde. Me gustó mucho el trabajo del grupo y especialmente el de Iván en el bajo eléctrico, por lo cual lo invité a unirse a nosotros. Iván trajo consigo el refuerzo vocal y el sonido del bajo que nos hacían falta para construir una nueva proyección.

El mismo día que llegó Iván, Josy trajo a Ramón “Moncho” Díaz, quien venia de tocar en distintos grupos de música latina y rock. Con la batería trajo los timbales y con la combinación de ambos instrumentos desarrolló un estilo para el formato de música criolla que tocábamos, que muchos copiarían después.

Este nuevo “junte” también resulté afortunado. La sangre nueva fluyó dentro del grupo recogiendo las características que habíamos desarrollado, logrando un sonido superior y un espectáculo que llenó a capacidad el teatro del Centro de Convenciones, en el Condado. En poco tiempo este nuevo proyecto sobrepasó las metas que teníamos en agenda.

Ya para el verano de 1977 grabamos nuestro tercer disco larga duración (LP). Este se grabó en veinticuatro canales, lo cual nos brindé la oportunidad de producir más calidad y multiplicó las opciones creativas. Este disco se dio a conocer por una canción que fue uno de los mayores éxitos, sino el mayor, en La carrera de Haciendo Punto: La Muralla (poema de Nicolás Guillén, música original del grupo Quilapallun).

Con La Muralla consolidamos la nueva imagen, recorriendo todas las plazas públicas del país, lo que dio pie para la internacionalización del grupo. La primera oportunidad fue la Republica Dominicana, donde recorrimos varios pueblos del interior hasta terminar en la capital ante una mulitita de diez mil personas.

La segunda gira fue a las comunidades hispanas de la costa este de los Estados Unidos: Nueva, Cork, New Haven y Hartford fueron las plazas visitadas, logrando un éxito considerable.

A principios del 1978 recibimos la invitación para participar en le Festival de Juventud a celebrarse en la Habana, Cuba, para el verano de ese mismo año. Pero unas semanas antes de ese viaje “Chiqui” García, Josy Latorre y yo abandonábamos el grupo.

Dejar a Haciendo Punto fue como dejar una parte importante de la vida, una experiencia dolorosa pero a la misma vez llena de satisfacciones. Quedaba la satisfacción de haber fundado un proyecto que caló hondo en el sentir puertorriqueño, la de haber aprendido mucho en el aspecto artístico, la experiencia de visualizar las posibilidades de nuestra música y la esperanza de volvernos a reunir en algún punto del camino futuro. Afortunadamente así sucedió en este Punto Final. Quizás la fortuna se encargó de juntarnos o quizás nunca hubo tal distancia desde aquella noche en que dio comienzo este “Junte Afortunado” hasta la noche en que se escribió el Punto Final.
 
Sigue leyendo la historia (1978 - 1986) relatada por Iván González Aulet.
 
 
 
 
     

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Para contrataciones y mensajes al grupo actual, escriba un correo electrónico a Josy LaTorre a naturalmentejosy@gmail.com

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