(1975 - 1978) por Irvin García
“¡Esto es un junte afortunado!” vociferó Miguel Ángel Suárez
luego de presenciar el espectáculo Haciendo Punto en Otro Son.
Era la primera presentación, en el Café-Teatro La Tea, en el
Viejo San Juan, allá para octubre del 1975.
A Miguel Ángel hubo que explicarle porqué, cómo, cuándo y dónde
de ese “junte afortunado”, ya que él conocía el trabajo que
veníamos haciendo, desde distintos puntos, las cinco personas
que recién bajábamos de aquella tarima, agradecidos y un poco
anonadados.
Hermes (“Tony”) Croatto era una figura conocida por su trabajo
con el dúo Nelly y Tony, quienes con estilo propio interpretaban
canciones de compositores puertorriqueños Tony mostraba gran
interés por la música típica y los temas criollos. Había
musicalizado varios poemas de Luís Lloréns Torres y compuesto
canciones sobre el tema indígena. Antes del ‘junte” había
grabado un disco de música navideña acompañado por el trío
Guayacán.
En el programa de televisión “Borinquen Canta” y en el dúo
Silverio y Roxana, Silverio Pérez había dado a conocer un
trabajo concentrado en la música puertorriqueña y la Nueva
Canción Latinoamericana. Este dúo produjo do discos de larga
duración en el modesto estudio de grabación que tenía Tony en el
barrio Caimito, de Guaynabo, lo que dio pie a una sólida amistad
que Silverio y Tony decidieron extender al plano musical con un
proyecto conjunto. |
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(1978 - 1986)
por Iván González Aulet
En 1977 ya prácticamente todo Puerto Rico cantaba un nuevo son.
La nueva canción lograba una madurez para muchos inesperada,
para otros tantos era producto de un largo trabajo musical que
abarcaba desde la Canción Protesta hasta los departamentos de
música de las universidades donde pulíamos nuestras destrezas.
No es por mera casualidad que surgen paralelamente muchos grupos
reinterpretando nuestra música folklórica vía esta Nueva
Canción.
Haciendo Punto vino a reclamar, por todos nosotros, su posición
en el gusto popular y a encontrar una merecida difusión en los
medios masivos. Allí muchos músicos vimos el reflejo, o la
continuidad, de un movimiento que se incubaba desde años atrás.
Por esto también la gran importancia que tuvo, para que más de
quince músicos lo trabajaran, lo hicieran suyo, trajeran grandes
aportaciones, así como llevaran parte de estas experiencias a
sus futuros proyectos, algunos de los cuales forman parte hoy de
nuestro ambiente artístico.
Este “Junte” se convertía en una familia que, más que de sangre,
era de música y vivencias. En 1978 comenzamos a entender como
colectivo y familia la inminente posibilidad de cambio en el
personal y a verlo de forma positiva. Cada nuevo artista que se
integró trajo su particular estilo e interés que se transformaba
en nuevos bríos y variedad para el trabajo musical. Así cambió
repentinamente el grupo en cuestión de meses. |